El fin de la Vendimia: La nostalgia del artista

El fin de la Vendimia: La nostalgia del artista

Por 28/02/2014 1:11

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El fin de la vendimia es un suceso que emociona, pero que también deja inmortalizado en la memoria de su artista, una fracción de su carrera profesional, y de una época y un sentimiento que pocos ven y sienten como él.

Cada hacedor de la fiesta máxima de los mendocinos, espera con ansias la llegada de esta hermosa época laboral, que año tras año da la posibilidad a cientos de bailarines, actores, músicos, artistas plásticos, escenógrafos y demás profesionales, de demostrar y comunicarle al mundo su pasión por un evento mágico y único.

Pero esa “Belle Epoque” que se cierra con un acto central lleno de luces, coreografías y un hilo conductor que reposa en la música particular de cada puesta, tarde o temprano termina. Y ese final, que todo artista sabe indefectiblemente que llegará, deja inmortalizado en su memoria una vendimia más, pero distinta de todas las demás.

La nostalgia y las sensaciones comienzan a palpitarse cada domingo anterior a la fiesta central, cuando los artistas abandonan las escuelas en las que durante un mes han ensayado, y pisan por primera vez el Frank Romero Day. Esos primeros pasos entre cables, cajas lumínicas, tachos de pintura, clavos y maderas, es el comienzo de un final. Es “la semana de arriba” que ha comenzado a rodar.

Llega ese momento mágico e impactante que resulta el hecho de salir por las bocas del escenario y mirar una vez más, en completo silencio, las gradas vacías y los reflectores encandilando la mirada contenta de centenares de personas, con un bolso en mano, y ropa de ensayo de todos los tipos como calzas, mallas, bombachas de gaucho, botas, zapatos y medias puntas.

Y así con el correr de los días, el volumen se va sintiendo más fuerte, los músicos comienzan a encontrar su comodidad sonora entre monitores y micrófonos, los bailarines y actores reconocen el espacio donde desplegaran su arte, y la técnica mejora para llegar al sábado, con un reloj que corre a pasos agigantados.

Pero entre todo esto, quien corre más rápido es la melancolía del final. Esa que deja en cada grada, los amigos que uno ve cada año y que parece que hace dos días había visto en la vendimia anterior, las mateadas, las risas, los amores de vendimia. El saludo final, en dónde el abrazo al compañero es como si dijera: Gracias! Te veo el año que viene.

Ese final esperado y no deseado, arranca de cada uno, una parte de su corazón, y se termina de consumir después de un malambo, en donde el escenario pareciera que grita y la gente vibra a más no poder de tanta energía transmitida.

De esa manera, el fin de vendimia se ha llevado una vez más, lo mejor de cada hacedor, y ha dejado recuerdos hermosos pero también dolor y sacrificio, de todos aquellos que finalizada su jornada laboral usaron su energía extra para ensayar hasta las doce de la noche, de todos los que en su esfuerzo se lesionaron, de todos los que rompieron, ensuciaron y lavaron su ropa de ensayo y de todos los que tuvieron que curar heridas de años, por pagos inconclusos y gestiones culturales vacías y acéfalas.

Una vez más, como si saliera de cada rincón y de las entrañas del Teatro Griego, se escucha un “Feliz Vendimia” y las luces de los fuegos artificiales iluminan a los miles de espectadores, que conmovidos por el despliegue, derraman una lagrima de emoción, sin importar si son turistas o mendocinos, y sin importar el día en que vieron la fiesta; ya que en las tres noches los artistas dejan sobre las tablas lo mejor de ellos.

Una vendimia más ha terminado. Ahora vuelve todo a la normalidad, esa normalidad que añoramos pero que no queremos que llegue. Una vez más el Frank Romero Day, comienza a ser desvestido de sus adornos de fiestas y una vez más quiénes actuaron se despiden de su sala más preciada.

Y de esa manera llega el final, y la nostalgia se apodera de todos al son de la marcha de la vendimia. Suenan los últimos aplausos que alimentan el alma y concluye la elección que corona a una nueva reina, que mantendrá el espíritu vivo hasta la próxima fiesta.
¡Feliz Vendimia!

Fuente: Mdzol.com