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Postales de un Oasis que Late

Title Vendimia 2015

El espectáculo central de la Fiesta Nacional de la Vendimia está inspirado en el concepto filosófico de que todo en el universo está supeditado a una transición constante, a un transmutar permanente de las cosas que se producen de manera simultánea como fenómeno, y la naturaleza es un gran ejemplo de ello. Para que algo se transforme, siempre existe detrás una secuencia de situaciones previas. El paisaje de nuestra Mendoza es un ejemplo vivo de estas sincronías.

De hecho, la presentación de escenas en formato de postales y el concepto de sincronía son algunas de las características estéticas y artísticas que caracterizan la impronta de esta fiesta. Parte de un concepto escenográfico que remite a un paisaje representativo de Mendoza, con texturas que emulan nuestras montañas, con cintas verticales (representadas por cajas lumínicas) con relieves propios de nuestro suelo, mostrando con

la horizontalidad de lo circular los asentamientos y sus posibles oasis que nutren la iconografía de nuestra provincia. Así es como la propuesta escenográfica responde a este paisaje.

El personaje principal está representado por la escenografía misma. Es
una entidad que observa y trasmite, que funciona como interlocutor entre la historia y el público. Cumple además la función de aclarar las partes y
va entretejiendo los momentos como hilo conductor entre los lugares y el tiempo. Se trata de una voz en off, pero más que eso, es el escenario vivo. Es el que conoce el tiempo, la tierra y el agua más que nadie, fue el primero en estar acá, el que nos conoce, nos nutre, es el máximo anfitrión de la fiesta, también es artífice de la vida misma.

La Fiesta vista desde los ojos de este personaje contempla las postales de vendimia, contempla en cada una de ellas al hombre trabajador de la tierra, al hacedor del vino. Recorre la memoria infinita y entretejida de historias que nos permiten ser este presente.

Por esto mismo se habla de un todo, de una unidad de concepto que fluye con el texto, con la imagen, con el sonido, en concordancia; de postal en postal, cada una con su impronta, historia y desarrollo en sí misma; y en la sumatoria de todas ellas (las postales) se concibe la totalidad, la Fiesta de la Vendimia, a la que pertenecemos, a la que queremos, a la que brindamos amablemente a sus visitantes, y a la que honramos.

Es el propósito de esta propuesta que desde el comienzo sea invitado el espectador a sentirse identificado, a sentirse parte de ella, envuelto, contenido y pueda sorprenderse, involucrarse y vibrar en sincronía.

La dinámica que se establece en la puesta en escena está estratégicamente diseñada desde los recursos expresivos, tales como impactos sonoros (sonido envolvente), visuales (coreografías, representación actoral, tecnología, iluminación, etc.) y del relato lírico. Se han tenido en cuenta, en estos tres aspectos simultáneamente, las texturas, los ritmos, los silencios, los colores, los momentos emotivos, los de fuerza, los que hacen participar y vibrar, los contemplativos, los populares, folclóricos, cada rincón que nos representa en esta fiesta con los ciclos del fluir del día-noche; noche-día.

Serán doce los cuadros que formarán el espectáculo, consecuentemente con los meses. Esto se debe a que “hay momentos del año que tienen que ver con los procesos propios de la elaboración del vino”. Este año, el Acto Central tendrá una duración que oscilará entre 65 y 69 minutos, tiempo que se definirá una vez que se terminen de hacer los ajustes en torno a la puesta en escena, la música y los textos.

Para tranquilidad del público tradicionalista, no faltarán en el show los clásicos como los inmigrantes, la Virgen de la Carrodilla o San Martín y el Cruce de los Andes, ya sea de forma explícita o implícita.

 

En Detalle
ESCENARIO

 

CAJAS DE LUZ

 

LUZ Y SONIDO

 

VIDEO Y EFECTOS ESPECIALES

 

UTILERÍA MAYOR Y MENOR

 

VESTUARIO

 

COREOGRAFÍAS Y PARTITURAS ACTORALES

Participa

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