Vilma Rúpolo: “Tiene mucha variación de climas, algunos íntimos y otros festivos”

Vilma Rúpolo: “Tiene mucha variación de climas, algunos íntimos y otros festivos”

Por 02/03/2013 3:10

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Es Vilma Rúpolo, la flamante directora de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2013. Algo dispersa, pero muy amable, nos recibe para contarnos lo que puede (no es cuestión de develar todo el misterio) sobre lo que mendocinos y turistas podrán ver esta noche en la celebración mayor de la provincia. Hay muchas preguntas por hacerle, pues es la cuarta vez que la mujer de rojo cabello está a cargo de la dirección de la Fiesta.

Además, a los 17 años bailó por primera vez en un escenario vendimial; desde ahí a la actualidad su vínculo con la Vendimia es la pasión que la define. Aquí, los detalles de cómo fue crear “Teatro mágico de piedra y vino” y la historia de su lazo con el tradicional festejo de Mendoza.

-¿Cómo han sido estos meses de preparación?

-Hemos trabajado mucho, pienso que a quien trabaja mucho le corresponde que el resultado sea muy bueno. A veces algunas circunstancias hacen que sea más difícil y otras veces más fácil. Pero el trabajo de todo el equipo ha sido impecable, todo el mundo ha dado lo más que tenía y, afortunadamente, es mucho porque cada sector del equipo tiene mucha potencia. Es un equipazo que ha hecho un esfuerzazo. He disfrutado la pasión de cada área, he vivido plenamente la intención y la voluntad de cada uno de los integrantes del equipo. Y cuando digo equipo hablo de todos los que hemos creado la fiesta, no sólo del staff sino de todos los involucrados: artistas, técnicos, traspuntes, utileros, etc.

-Contanos de qué se trata el guión (escrito por Arístides Vargas).

-Es sobre el regreso a Mendoza de Arístides Vargas; sus memorias y sus recuerdos. Para mí significa el retorno de un autor excepcional, extraordinario. Estamos disfrutando mucho de su presencia y de la de su compañera Charo Francés (una reconocida actriz española de teatro), quien nos ha ayudado en el trabajo con los artistas que tienen a cargo los roles protagónicos.

Los actores encargados de darle vida al personaje de Vargas son el pequeño de 10 años Gaspar Vargas (sobrino del afamado dramaturgo mendocino), que interpretará el período de su infancia, y Guillermo Troncoso (quien también es director de Actores de la fiesta) y representará su etapa adulta. Con esto, es la primera vez en la historia de Vendimia que un nene tiene el papel protagónico del libreto.

-¿Qué significa para vos que un niño sea protagonista?

-Es maravillosa su presencia, es un niño muy especial y natural. Su personalidad es muy espontánea y segura, pero todo el trabajo ha sido muy delicado con él porque siempre que se trabaja con un niño es algo especial. Ha tenido mucha atención actoral. Con él ha sido siempre una sonrisa al verlo porque nos sorprende con sus respuestas, con su naturalidad. Siempre es una sonrisa para él y para su disposición y compromiso. El compromiso es una palabra que se puede aplicar a todos los artistas de esta Vendimia y también a Gaspar.

-¿Cuál es hilo conductor del libreto?

-Es cómo se llega a un lugar y se reencuentra el lugar propio, porque Arístides siempre escribió desde Mendoza. Todas sus obras son una nostalgia de nuestro suelo, de lo vivido y de lo sucedido acá. Se trata del lugar de pertenencia que hoy está vinculado también a América Latina. Ese lugar que tiene paisaje con pájaros, hojas y también con heladas, que son una amenaza a todos nuestros trabajos. Después tiene nuestro ícono, que es la Virgen de la Carrodilla. En este caso está ligada a aquello ancestral de la Pachamama, con todo lo religioso, que también es un aprendizaje.

Eso es lo que se llama sincretismo, es decir que los pueblos tienen sus creencias e incorporan nuevas. A la Virgen de la Carrodilla la conozco a través de los cosechadores porque he hecho muchas vendimias departamentales, y en los distritos ellos realmente se sacan el sombrero o la chupalla cuando pasa porque confían en que los frutos de su trabajo van a estar protegidos por ella. Pero también hay algo que viene desde la tierra, desde el origen. Entonces, hemos incluido lo originario como también esta protección que necesitamos para que la naturaleza acompañe.

-Es la cuarta vez que dirigís el Acto Central de la Vendimia. En relación a las otras tres fiestas, ¿cómo has vivido ésta?

-En cada una tenés obsesiones por distintas cosas y en esto de recordar… A la primera (2001) la recordamos por los muñecos gigantes que jugaban al truco, a la segunda (2003) con la zamba bailada en el agua -con esos personajes tan bellos que eran los tomeros- y a la tercera (2010) con los caballos que contaban la historia. Esta fiesta (2013) tiene mucha variación de climas; hay algunos muy íntimos y otros muy festivos.

También hay muchos detalles, por ejemplo la ropa. Un vestuario de hojas que construimos artesanalmente con telas recuperadas de hace más de 20 años y pintadas a mano. Es tanto el trabajo que hicimos que ojalá que el detalle pueda aparecer, porque yo pienso que los detalles hacen a la emoción.

-¿Cómo te gustaría que la gente recuerde esta fiesta?

-Cada fiesta tiene su momento y uno no lo puede predeterminar tanto… pero cada uno de los cuadros tiene algo bastante memorable. No sé si me gustaría que la recordaran por la tecnología, no. Sí me gustaría que dijeran que la ‘tecno’ estuvo buena pero me gustaría que la recordaran por algo más emocional.

-¿Volverías a dirigir una Fiesta Nacional de la Vendimia?

-Una más tal vez. Pero no más, porque cada cosa tiene su tiempo.

 

Fuente: Los Andes Online

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