Wanda, una Reina inolvidable que deja su impronta

Wanda, una Reina inolvidable que deja su impronta

Por 02/03/2013 3:05

Anuncios

Sin dudas, Wanda Kaliciñski, Reina Nacional de la Vendimia 2012  que transita sus últimas horas como tal, será una de las soberanas más recordadas por los mendocinos, no sólo por su particular belleza sino por haberle dado a su reinado un sello personal y distinguido.

La joven de 24 años es amante de la música clásica, toca el violoncello y el piano, habla inglés y portugués, es bailarina y le restan rendir siete materias para recibirse de abogada. Este manojo de conocimientos y destrezas fueron parte fundamental de la impronta inolvidable del año que deja atrás, además del compromiso incondicional con la labor asumida.

“Creo que la gente me va a recordar como alguien sencilla, que pudo encarar la Vendimia desde otro lugar, desde el arte. Creo que pude representar bien a la provincia, yo di todo de mí para que así fuera”, sostiene.

Desde su punto de vista, la clave fue poder introducir parte de lo que tenía para brindar en un ámbito tan protocolar, por eso hace hincapié en que “todas las chicas tienen cosas para dar, cada una se distingue por algo, si se relajan algunos aspectos del protocolo pueden ser más queribles para la gente”.

Parte de esa impronta quedó de manifiesto hace una semana en la Bendición de los Frutos, cuando ejecutó el Ave María con el cello acompañada de la Orquesta Filarmónica de Mendoza. Al respecto, dijo que se había resistido a la idea porque las responsabilidades le habían impedido tomar clases el último año, pero finalmente accedió. “Estaba muy nerviosa pero me alegra haberlo hecho porque me gustó”.

Llegó al trono con la banda de Las Heras luego de la fiesta “Te miro…   Vendimia de colores” y fue secundada por Evelyn Minet, de San Martín. En aquel entonces no había pensado en postularse, pero su amigo Lucas Gallo, a quien conoce desde los 15 años, la inscribió. Después del triunfo, él ha seguido su trayectoria a través de una página de internet que la misma Wanda consulta para recordar fechas.

Asegura que en estos últimos días tuvo una mezcla de sentimientos, especialmente nostalgia: “Estoy viviendo lo mismo que el año pasado pero desde otro lugar; lo voy a extrañar pero me voy contenta”, dice. Es que asegura haber cumplido sus expectativas, mientras tiene la mirada puesta en las metas que le quedan por cumplir “afuera”.

Está convencida de que desde mañana estará estudiando para rendir una materia a fines de este mes, ya que durante su reinado sólo pudo presentarse en una mesa, debido a la apretada agenda. “He extrañado estudiar”, confiesa, y estima que en un año y medio tendrá el título de abogada en sus manos. Aunque no tiene definido aún qué rama seguirá, se inclina por lo público y no descarta algunas alternativas novedosas.

La hora del balance

Su balance del reinado es positivo,  ya que cree que ha sido productivo: “Es una experiencia que te permite abrir la cabeza por conocer realidades totalmente diferentes a las que conocías, desde lugares muy pobres hasta muy lujosos como la Embajada en Nueva York”.

Atesora de este lapso la cosecha de nuevas relaciones, muchas de las cuales se transformaron en verdaderas amistades, como ocurrió con Evelyn, la Virreina Nacional. El reinado “te da madurez porque te insertás en un mundo de adultos muy protocolar; si se sabe canalizar te da experiencia”, destaca Wanda.

La rubia soberana saliente dijo presente a cuanta invitación llegó o acto se organizó, por eso tuvo un ritmo intenso, de actividades todos los días o día por medio, salvo en julio y agosto, cuando la agenda da un respiro.

Sobre esto, manifestó también que gracias al dominio de otros idiomas tuvo la posibilidad de hacer muchos viajes.

Tradición vendimial

Sobre el siempre presente debate en torno del contenido y forma del Acto Central, consideró que “ha habido fiestas más conservadoras y no tanto, y sin embargo siempre hay gente a la que no le gusta. Creo que se trata de algo tradicional y si se cambiase mucho dejaría de serlo, perdería su esencia y pasaría a ser un show”.

Por otro lado, atribuyó a la Reina el rol de ser mediadora entre la gente y el poder público. “Creo que tiene mucha voz, es principalmente comunicadora y luego embajadora de la provincia en turismo, vitivinicultura y tradiciones”. Desde su perspectiva, no se busca un perfil determinado en una soberana pero remarca que ya no se trata sólo de belleza sino que debe haber un contenido detrás que le permita a la representante de Mendoza salir al mundo de manera exitosa, contando con herramientas para superar la exposición.

El año que pasó marcó un punto de inflexión en la historia vendimial ya que, gracias al aval del municipio, la representante de Lavalle, Evelin Ramírez, pudo seguir con el reinado cursando un embarazo pese a que la reglamentación lo impedía (ver página 27). Wanda opinó al respecto aclarando que su punto de vista es desde la corona y desde su conocimiento del Derecho.

“Se sobremediatizó cuando se trata de algo personal. Cada municipio es autónomo para decidir cómo procede, obligarla a renunciar era inconstitucional e iba en contra del derecho. Es cierto que  hay una imagen social instalada de la Reina, pero debe ser una decisión que tome ella, si es que está dispuesta a exponerse y puede continuar con las actividades”.

 

Fuente: Los Andes Online

Participa

Comparte o comenta el arículo