Imagen Vendimia, más allá de los gustos

Imagen Vendimia, más allá de los gustos

Por 20/10/2014 2:53

Ya es un clásico que las decisiones que se toman alrededor de la Fiesta Nacional de la Vendimia generen polémicas. Cuando no es por el afiche es por el guión, cuando no por la dirección artística, o por la música, o la venta de entradas, si no por el aspecto o la capacidad de las candidatas a reina, o lo que sea (para qué seguir con la lista).

Y es legítimo y natural que así ocurra, pues se trata de nuestra máxima festividad, esa que nos expresa y nos define como mendocinos. La que toca las fibras más íntimas de nuestra identidad.

El gran evento anual que nos incluye a todos, de una u otra manera. Entonces, son lógicamente entendibles las expresiones de disgusto que afloraron tras la difusión de la propuesta ganadora del concurso de Imagen Vendimia 2015.
Pero -simultáneamente- hay otra Fiesta Nacional de la Vendimia. Una que aún muchos mendocinos no terminan de comprender. Una que va más allá de las tradiciones.

Ese evento, que podríamos llamar La Fiesta de la Vendimia de la Mendoza Globalizada, está pensada para los visitantes de otras partes del país y el mundo.

Es un acontecimiento turístico-cultural, que el Gobierno Provincial prepara año tras año, con una planificación minuciosa, invirtiendo muchos recursos humanos en logística y gestión, y asignándole un presupuesto millonario en producción y difusión.

Las teorías económicas indican que esa gran inversión debería volver con creces, pues cada dólar que un turista gasta en nuestro territorio se multiplica varias veces mientras pasa de un eslabón a otro en el entretejido productivo, fortaleciendo todo el sistema económico provincial.
Cabe preguntarnos, entonces: ¿es una política de Estado gestionar para tonificar la industria turística? No sabremos dónde está escrito, pero las acciones de este gobierno (y otros tantos anteriores) van en ese sentido.

Parece que el objetivo es poner a Mendoza como un punto obligado en el mapa mundial del turismo. Atributos no le faltan: patrimonio natural único, las cualidades de sus vinos, la historia y la cultura de un pueblo trabajador…  Y la Fiesta de la Vendimia es el “mascarón de proa” para salir al mundo a “vender” Mendoza, y por ello merece una especial atención la forma en que la comunicamos al mundo.
Así lo entiende el Ministerio de Cultura de la provincia y la Comisión Vendimia, que vienen trabajando para transformar el antiguo (o anticuado) concurso de diseño de afiche por uno con objetivos mucho más abarcativos, complejos y desafiantes.

La evolución se insinúa desde el mismo título: “Imagen Vendimia 2015”. Pero no se quedan ahí, en las bases del concurso se aclara perfectamente que no se debe soslayar la proyección mundial del festejo: “Si bien la Fiesta Nacional de la Vendimia es una celebración local y popular de la cosecha de la vid, esta festividad tradicional se ha convertido en el evento turístico más representativo y atractivo de Mendoza a nivel nacional e internacional.

(…) La Fiesta se difunde en Argentina y en el exterior como forma de promover el turismo local”, dicen las bases, dejando poco margen para la duda de quiénes serían los receptores del mensaje.

El concurso es abierto a nivel nacional, y además, el jurado está conformado por profesionales especialistas en comunicación visual de destacada trayectoria y vasta experiencia en el mundo de las comunicaciones de los tiempos que corren.
Ahora bien, el mendocino de a pie, doña Rosa de Guaymallén, protesta porque no entiende la propuesta ganadora. Les toma por sorpresa el lenguaje del diseño gráfico, pues la diferencia que hay entre estas imágenes y las de hace apenas unos años atrás es abismal.

Argumentan que eso no les identifica y se sienten traicionados. ¿Es que a ellos, aún no les avisaron de esta transculturalización de “su” Fiesta de la Vendimia? ¿Quién debería avisarles? ¿El Gobierno? ¿Los medios? ¿Las casas de altos estudios? ¿O los mismos diseñadores?
En fin, la polémica en los hogares suele zanjarse con un “Me gusta” o “No me gusta”. Pero el debate profundo debería pasar por otro lado.

Deberíamos preguntarnos si queremos una Fiesta Nacional de la Vendimia de cara al mundo -con todo el impacto cultural que eso implica- o si queremos continuar poniendo el acento en las tradiciones.
Ese debate no es para los ámbitos del diseño de comunicaciones visuales, precisamente. Pues los profesionales del diseño, pensamos en otros términos: “Funciona” o “No funciona”. Para saberlo, existen muchas formas de monitorearlo.

 

Fuente: Diario Los Andes