Para la directora la fiesta fue joven, “con más poesía y argumento”

Para la directora la fiesta fue joven, “con más poesía y argumento”

Por 04/03/2013 15:37

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A horas de comenzar la primera repetición del Acto Central de la Vendimia, la directora de Teatro mágico de piedra y vino, Vilma Rúpolo, habló acerca de las sensaciones que le dejó el estreno del espectáculo el sábado e hizo una primera valoración de la puesta.

“Para mí es una de las fiestas que tuvo más poesía y argumento. Una historia poética. Arístides (Vargas, el renombrado dramaturgo y guionista de esta puesta) se caracteriza mucho por eso. El guión no es muy lineal, sino que va y viene entre el niño y el hombre de hoy”, aseguró la directora.

Apoyándose en la devolución que le hicieron numerosos espectadores es que Rúpolo pudo hacer una primera aproximación de alguna clase de autocrítica del Acto Central, pero advirtiendo que aún es pronto para sacar conclusiones.

“No alcanzo a evaluar todavía el espectáculo en su totalidad. Hoy (por ayer) estamos todavía sobre la construcción. Estuvimos creando la obra y modificándola hasta último momento porque hay cosas que se pueden hacer y otras que no técnicamente”, explicó la bailarina y agregó: “La gente en general me dijo que había visto una fiesta con un equilibrio total, que se había emocionado hasta las lágrimas, que había sido un espectáculo fino, y muchos hasta me manifestaron que fue la mejor fiesta de la historia (…). Me dijeron cosas lindas en el 2010 –Rúpolo también estuvo a cargo de la Fiesta de la Vendimia del Bicentenario–, como por ejemplo: ‘Es la mejor fiesta de los últimos diez años’ ¡Pero ahora me dijeron que había sido la mejor de todas!”, dijo animada.

Nuevo y joven
El mapping (proyección de imágenes en movimiento, tanto reales como construidas digitalmente) fue una apuesta fuerte de Rúpolo, que significó toda una adaptación de las tradicionales cajas de luces y el planteo de la escenografía en general para conseguir amalgamar todos los recursos. Fue a cargo de Alejandro Rodríguez que su uso se hizo realidad y, si bien fue claramente advertido por los espectadores, en el caso de los televidentes se complicó captarlo.

“Me gustó el mapping”, dijo Rúpolo consultada por Diario UNO.

–¿Lo volverías a usar?
–Creo que sí, porque se suman los efectos y cuando eso sucede, los lenguajes se cruzan y producen una sensación especial. La encontré joven a la fiesta, nueva, no por el mapping nada más, sino porque en el equipo había muchos jóvenes y eso me ayudó mucho. Los jóvenes nos enseñaron. Esa combinación de lenguajes que menciono ocurre también con las personas. Como Alejandro Rodríguez, que es la primera vez que hace mapping, y Eduardo González, un experimentado en cajas lumínicas, ambos se complementaron en el trabajo. Entonces yo estoy contenta.

–¿Qué cuadros te gustaron más?
–Me gustó todo pero el de las novias, el de los abuelos y el malambo final me parecieron muy emocionantes. El de los abuelos fue muy surrealista y eso también tiene la mano de los jóvenes, en lo que es música también.

El tirano
Suele decirse que en Vendimia “todo es para ayer” y este año no escapó a esa “costumbre”. Las demoras en la compra de materiales, en la apertura de las licitaciones tanto de vestuario como sonido, utilería y escenografía (mediados de febrero), entre otros aspectos, complicaron el trabajo del equipo.

“Logramos hacer todo, pero algunas cosas tan a último momento que habría que evaluar las consecuencias después (…). Hemos corrido mucho contra el reloj”, fue lo único que dijo Rúpolo al respecto sobre esta Fiesta de la Vendimia, la cuarta que ha dirigido en toda su carrera.

 

Fuente: Diario Uno

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